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San Isidoro de Sevilla

San Isidoro de SevillaBartolomé Esteban Murillo
1667-1668
Óleo sobre tabla. 64 cm de diámetro
Sevilla. Catedral. Sala Capitular

San Isidoro es el mayor santo de la España visigoda del siglo VII. Nació hacia el año 560. Comenzó su episcopado después del 600, a la muerte de su hermano san Leandro. En el 619 presidió el II Concilio Hispalense; en el 623 volvió a presidir en Sevilla el Concilio provincial; y en el 633 presidió el IV Concilio de Toledo, donde fijó las bases de una Iglesia hispana unida bajo la fe romana. Falleció en el 636, siendo sepultado en Sevilla. En 1248, tras la reconquista de la ciudad por Fernando III, se restableció el arzobispado hispalense y se le consideró patrono de la Iglesia diocesana. Fue un excelente orador. Pero, sobre todo, destacó por su extraordinaria cultura, plasmada en una vasta producción literaria, entre la que destacan sus célebres Etimologías. De ahí que fuera llamado, con justicia, el “gran maestro de la Edad Media”. En 1722, Inocencio XIII lo declaró Doctor de la Iglesia. Y Pío IX, en 1868, confirmó oficialmente su patronazgo sobre la capital de Andalucía.

En este tondo de la Sala Capitular, Murillo mantiene el prototipo ya empleado en 1655 para el San Isidoro de la Sacristía Mayor. Al vestir de medio pontifical, luce alba, estola y amplia capa pluvial de áureos bordados. En la mano izquierda sostiene un báculo dorado, como pastor de su grey o rebaño espiritual; y con ambas sujeta un infolio abierto por la mitad, símbolo de su sabiduría. Un tenue nimbo circular aureola su testa. El pintor lo representa también con barba y cabellos canos, aunque menos anciano que en el lienzo de la citada Sacristía. De nuevo lo capta sumergido y profundamente concentrado en la lectura del texto. Se enfatiza así el aspecto intelectual del santo, cuya serena y agradable expresión concuerda con el carácter flemático del personaje.


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